Jesuitas España

Los jesuitas y la música en sus colegios*

Publicado: Miércoles, 22 Noviembre 2023

A pesar de que, en su fundación, los jesuitas no quisieran tener coro ni cantar en las eucaristías, (por las razones que hemos explicado en este otro post), lo cierto es que en cuanto comenzaron a fundar colegios recibieron muchas presiones por parte sus fundadores y benefactores para que la música estuviera presente en ellos. Y, la música entró a formar parte de la educación de los futuros nobles y caballeros.   

España no fue una excepción. Así, en el Colegio Imperial de Madrid, se creó una capilla musical en la primera mitad del siglo XVIII cuyo director era un jesuita, el Padre Bernardo Lozano.  

La música de los colegios estaba mayoritariamente presente en las celebraciones religiosas, en las obras de teatro escolares y en las congregaciones marianas. Salvo excepciones siempre fue concebida como música vocal con acompañamiento instrumental. Y era eminentemente masculina. 

Común a todos los centros eran las ceremonias litúrgicas propias de las fechas importantes, entre las que se incluían las de los patronos del centro y de las localidades donde estaban asentados, las de comienzo y final de curso y las producidas por la visita de algún personaje ilustre. Tras las celebraciones religiosas, las obras de teatro suponían otro momento importante en el que las puertas de los colegios se abrían para, por un lado, mostrar la destreza de sus pupilos y por otro, con una triple finalidad: didáctica, moralizante y propagandística.  

Era habitual que los libretos circulasen entre los diferentes centros, incluyendo las partituras de música, dibujos de las coreografías e indicaciones de la tramoya. En relación a la música empleada en las representaciones, parece que era habitual que los textos en latín fueran acompañados por entonaciones propias de los salmos y los textos en castellano los cantaran sobre melodías populares. Escribían instrucciones sobre los instrumentos que se debían usar y cuándo tenían que entrar y, aunque no tengamos las partituras que debían interpretar, esos instrumentos nos indican que debía tener un aire de marcha militar.   

Grandes jesuitas se opusieron al uso de la música en las obras de teatro concluyendo que corrompían las buenas costumbres, como el padre Juan de Mariana o Pedro de Guzmán Dávila o Pedro Hurtado de Mendoza. Pero sus opiniones no fueron escuchadas y la música incrementó su presencia en sus colegios. Su sentido era ser un medio para lograr un fin: aumentar la devoción de sus alumnos.   

Hoy nadie pone en duda el valor pedagógico de la música en los centros jesuitas.  

 

*Texto basado en el artículo de Ana Ángeles Retamero Molina, del libro “Jesuitas. Impacto cultural en la monarquía Hispana (1540-1767). Vol. II”, dirigido por Henar Pizarro (Mensajero-Salterrae/Universidad Pontificia Comillas. 2022)