Jesuitas España

La FP de hoy, la misión de siempre

“Yo era un bala perdida. Estaba todo el día liándola y fue entrar en el colegio y me asenté, me gustó lo que estudiaba y encontré ahí un futuro”. Son palabras de Mikel, que estudió un PCPI y después un Ciclo de Grado Medio. Al terminar, abrió un taller de Reparación de automóviles con su hermano, y hoy recibe a alumnos en Prácticas del mismo Centro en el que estudió.

Historias como la de Mikel hay muchas en Formación Profesional: alumnos que llegaron con una “mochila” llena muchas veces de fracasos acumulados a nivel académico, familiar y hasta personal, y que después de experimentar que había algo que hacían bien y con lo que se podían ganar la vida, decidieron seguir formándose, como personas y como trabajadores, para encontrar, como Mikel, un futuro mejor. Es el mismo futuro que disfruta hoy en día Fuseini, que llegó a España en patera hace cinco años y al terminar las prácticas lo contrataron allí mismo enseguida, o para Luis, que dejó los porros al comprobar que no los necesitaba para ser feliz, porque empezaba a estar contento consigo mismo cuando sacaba buenas notas o cuando consiguió su primer trabajo, donde hoy está como encargado de taller.

La Formación Profesional ha cambiado mucho en los últimos años: nadie duda hoy del valor y prestigio actual de este tipo de enseñanza, no sólo a nivel nacional sino en el ámbito europeo e internacional. Aquello de “el que no vale, a FP, ya se terminó” y actualmente se equiparan los Grados Superiores con la Universidad. La inserción laboral de los alumnos que terminan un Ciclo de cualquier familia profesional es mayor, en muchos casos, a la de los universitarios. Incluso algunas empresas prefieren trabajadores con esta titulación, por considerar que tienen una preparación más completa a nivel práctico.

Esta formación técnica está relacionada con la vinculación existente entre teoría y práctica de cualquier módulo de FP. Las metodologías innovadoras en educación, que promueven un aprendizaje basado en la experiencia, el trabajo en equipo y la interdisciplinariedad, hace mucho tiempo que se llevan poniendo en práctica cada día en las aulas de los Ciclos Formativos.

Desde el origen de la Formación Profesional en España, la Compañía de Jesús ha optado claramente por este tipo de enseñanza, como una posibilidad de “recuperar” a estos jóvenes personalmente, y después prepararlos para un oficio, con el que encontrar un futuro laboral y personal favorable.

Historias como la de Mikel, la de Fuseini o la de Luis nos recuerdan que la FP es diferente a lo que era hace cincuenta años, pero su misión y su espíritu siguen intactos a través del tiempo.

Hoy más que nunca es necesario acudir a las fronteras de la exclusión en la que se encuentran muchos jóvenes, para extraer de cada uno ese “magis” que ni él mismo conoce, acompañarle en su formación integral como persona y ayudarle en la construcción de un proyecto de vida que le haga profundamente feliz.

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